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PREl niño y los padres durante el tratamiento

 

   Tomamos a un niño en análisis a partir de diversas inquietudes y/o motivos que parten de los padres, si bien no hay que excluir los casos en que el pequeño solicita atención, estos son los que menos se presentan. A diferencia del adulto en el caso de los niños los padres están presentes pues de ellos depende la subsistencia del hijo, la configuración de la identidad y de la autoestima va estar en gran medida pendiente de las concepciones, de la historia y de las circunstancias vitales de los padres. La niñez es una etapa de estructuración que se va sucediendo en tiempos, cuando algo obstaculiza  la sucesión de un tiempo a otro, cuando hay un detenimiento, algo del orden del goce se pone en juego y emerge el síntoma.
   En el trabajo analítico a diferencia de la metodología con los adultos, se parte de la utilización de otras herramientas además de la palabra, a saber el juego y el dibujo. Estos servirán como medio de representación simbólica de conflictos, deseos y temores que no se logran exteriorizar a través del uso de la palabra siempre. Durante el  análisis el niño no viene a jugar para divertirse, sino que trabaja acompañado y orientado por el analista que con cuidadosa atención observará e irá elaborando hipótesis de trabajo. El  niño deja una marca, en su escritura, en el gráfico, recrea allí una realidad que es inherente a su subjetividad. El dibujo a pesar de que pueda en apariencia representar lo mismo para todos, nos sorprenderá si observamos por ejemplo la secuencia en la cual fue ejecutado,  o si escuchamos  la respuesta a la pregunta ¿Qué dibujaste? Puede llegar a hacer renunciar a falsas suposiciones previas.
   El primer encuentro se pauta con los padres, se pueden tener una serie de entrevistas previas antes del encuentro con el niño. Alba Flesler menciona tres vías que conducen a los padres al consultorio, y destaca que no todos consultan:
El niño aqueja a los padres con la irrupción de un síntoma y los padres se hacen preguntas, han quedado impotentes ante el devenir del síntoma, no encuentran respuestas a sus cuestionamientos. Son padres que consultan y se encuentran más disponibles al proceso analítico.
Los padres se acercan al consultorio pero no consultan sino que demandan un hijo que no genere conflictos y se ajuste a lo que ellos esperan, el hijo ha producido una herida en la imagen narcisista de los padres y son reticentes a cualquier movimiento dialéctico.
Por ultimo, muchas veces los padres llegan enviados, por la escuela, por el pediatra, por el juzgado, para ellos nada representa conflicto, estos padres, no consultan, ni demandan, sino que están molestos y no hubieran llegado a análisis sino hubiese sido por persistencia de una entidad, de una terceridad. Están molestos porque les imponen un cese, una interrupción de algo que a ellos no les perturba.
Durante el curso del tratamiento con niños, será fundamental la alianza que se pueda llegar a establecer con los padres, quienes nos brindaran los datos necesarios para entender que lugar ocupa el niño en la familia. Que significado cobra ese niño que es su hijo para la pareja, para la madre y para el padre. Hay que destacar que no se trata de un juzgamiento o de  reproches sino de intentar ayudar al niño a disminuir su sufrimiento subjetivo.

 

Sofía Guaimas Psicóloga