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PRAdolescencia y salud: Algunos problemas actuales

 

   Si pensamos en el concepto de adolescencia, diversas pueden ser las representaciones que los adultos tienen acerca de la juventud. En los medios de comunicación el discurso social, esta plagado de prejuicios desfavorables respecto de los adolescentes: delincuencia juvenil, disvalores, adicciones, excesos, desconsideración por el otro, apatía, deserción y fracaso escolar, problemáticas sociales ligadas a un incremento de casos de madres adolescentes, descuido y despreocupación en la actividad sexual, lo cual aumenta el riesgo de trasmisión de HIV además de otros tipos de enfermedades de trasmisión sexual. Ante este panorama las preguntas que se podrían formular serían las siguientes: ¿Realmente son los adolescentes los responsables directos de tantos desvanes?, ¿Constituye la adolescencia un grupo de riesgo natural?, ¿Es la pobreza un efecto causal de tales problemáticas en aumento?
   Para responder a estos interrogantes y posteriormente ensayar algunas recomendaciones en el trato con los adolescentes resulta necesario comprender cual es la dinámica Inter e intrasubjetiva que se manifiesta en esta etapa particular del ser humano.
Con el comienzo de la pubertad una serie de cambios biológicos hormonales inevitables empiezan a asumir protagonismo en el cuerpo, lo cual siguiendo  los enunciados de Arminda Aberastury confronta al joven y sus padres a reestructuraciones y resignificaciones de las representaciones históricas sostenidas hasta ese momento, se producen una serie de pérdidas, se duela un cuerpo infantil, que se anuncia con la aparición de la menarca en las niñas y con las primeras poluciones en el varón, comienza el florecimiento de las pulsiones sexuales de orden genital, lo cual confronta al joven a la asunción del rol sexual reproductivo y con ello a la búsqueda de una identidad sexual más o menos estable. Estos cambios también impactan en los padres quienes se enfrentan a la declinación de sus propias capacidades sexuales y/o físicas ante el claro florecer del adolescente. Otra pérdida hace referencia a los padres de la infancia, si la maduración del adolescentes sigue un curso más o menos esperado, se presenta un continuo y temporal vaivén que va desde la dependencia hacia la independencia, necesitan del la presencia de los padres pero simultáneamente la rechazan,  este recorrido permitirá el pasaje de la endogamia hacia la exogamia. A veces al adulto se les plantean dificultades para permitir este desprendimiento puesto que también se pone en juego el propio narcisismo determinado por diversos motivos como por ejemplo la renuncia a seguir siendo esa madre nutricia, capaz de garantizar las satisfacciones, para ella,  imposible de reemplazar en la vida exogámica plagada de riesgos y peligros, entre otros. Este movimiento hacia fuera, la búsqueda de nuevos referentes, despertaran sentimientos y pasiones hasta entonces desconocida por el joven, la conformación del grupo de amigos será crucial en el acompañamiento para la configuración de la nueva identidad que se comienza a estructurar y que alcanzará cierta estabilidad en la adultez.  
   Quedan planteados dos aspectos fundamentales que se deben considerar en este momento conflictivo del ser humano, la sexualidad y la identidad. La primera constituye uno de los temas que más interesan y despiertan diversos tipos de emociones y sentimientos en el adolescente, no por nada uno de las principales preocupaciones que circula entre los jóvenes es el tema de “la primera vez”. Que la educación sexual es necesaria ya es conocido ¿De que manera orientar y enseñar comportamientos y actitudes saludables en lo referente a la vida sexual? No cabe dudas que lo que menos le falta al adolescente es información, lo cual se vuelve evidente al considerar, el avance de las nuevas tecnologías, la exposición sin límites de imágenes, programas de televisión e Internet que proveen todo tipo de datos al respecto. El problema que surge en primer plano es como es organizada, encauzada y simbolizada este tipo de información.
   Diversos son los motivos que animan al joven en el inicio de la actividad sexual, la necesidad de exploración, el  amor, el afianzamiento de la identidad, lo cierto es que existe un denominador común preocupante que enuncian los propios adolescentes en el consultorio y en la vida escolar, y es la casi total desestimación por el auto cuidado y por el cuidado del otro, muchos adolescentes se preocupan y toman conciencia de las conductas de riesgo luego de una experiencia sexual sin protección, o ante  la evidencia de un atraso en el ciclo menstrual.
En nuestra cultura occidental impera el placer por la satisfacción inmediata, alcanzar el éxito sin el mínimo esfuerzo, lo cual va acompañado del  sentimiento omnipotente propio del adolescente, que entiende que nada le ocurrirá o que esta todo bajo su control. A mi entender y tomando el segundo aspecto, a saber, la organización identitaria, serán muchos lo motivos que explicita o implícitamente sirven de justificativo para tales comportamientos, en un contexto en el cual la eterna juventud está sobreestimada, y con ella el placer, el ocio permanente, alimentados por referentes mediáticos que legalizan el culto por el cuerpo perfecto, modelos y actrices tan exitosas como efímero y fugaz su protagonismo, no hacen mas que naturalizar estas formas de sobreestimación de placer y gratificación sin importar que se incurra en actitudes de irresponsabilidad y descontrol.
   La adolescencia se constituye como una etapa de asunción de nuevas identidades, el reaseguramiento lo vivenciaran en su grupo de pares, en los modos de vestir, en las modas y hasta en la ornamentación del cuerpo, con piercing y tatuajes, una vez más el cuerpo altamente erogenizado protagonista sublime de los nuevos valores del adolescente, los encuentros en las discotecas, constituyen un momento de invitación de cuerpos que buscan satisfacción y placer, buscando el reconocimiento y la aceptación del los demás. El problema lo constituyen sus dramáticas consecuencias, embarazados precoses, padres adolescentes, abortos clandestinos y los efectos inciertos que cobraran sobre los hijos de estos adolescentes.
Frente a este panorama uno se puede preguntar que esperan de nosotros los adultos, los jóvenes. Existe en muchos jóvenes que transitan con dificultad esta etapa, una desilusión, desesperanza que influye y constituye un factor de riesgo a la hora de pensar en estas problemáticas, las drogas, la delincuencia no son en si misma actitudes naturales de la sociedad actual, en la cual  cada vez más se enfatiza la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, pero este no es el único motivo, sino un escepticismo y desconfianza del futuro que les espera, no por nada muchos jóvenes dejan de estudiar y prefieren trabajar, en una sociedad donde jóvenes y niños  trabajan mientras que más adultos están desempleados.
Considero que constituimos, los adultos, padres, comunidad educativa, profesiones de la salud, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, la referencia principal que deben acompañar, apoyar desde la prevención y promoción de la salud mediante comprensión y no desde el autoritarismo, al joven. Desde la familia propiciar momentos para el diálogo, para una buena comunicación, libre de prejuicios, con mensajes claros y firmes.  Apostar a la esperanza de un mejor futuro para los jóvenes, escuchar para comprender, sin descalificar amistades anticipadamente, reconociendo sus esfuerzos y participando en los nuevos intereses de nuestros jóvenes aunque difieran de nuestras expectativas, cuales son las inquietudes, orientar, en medio de tanta confusión, apostar al esfuerzo a largo plazo, a la solidaridad para la vida en comunidad.

 

Sofía Guaimas Psicóloga