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PRTrastornos alimentarios

 

   Existen una variedad de trastornos alimentarios. No obstante la bulimia y la anorexia son las patologías más cercanas al conocimiento común de la población debido a la difusión en los medios de comunicación, instituciones educativas, centros de salud etc.
A partir de preguntas imaginarias, se desarrollará un breve recorrido en torno a las principales preocupaciones que giran en derredor de esta temática si bien muy difundida, en algunos casos existen ideas equívocas acerca de las características de las pacientes que presentan estos trastornos así como de su tratamiento.

¿Qué es la bulimia y la anorexia?
Son trastornos que se caracterizan por formas anormales de alimentación. En la anorexia predomina un temor exagerado a la obesidad, con distorsión en la percepción del esquema corporal, “se ven gordas”, pueden presentar con frecuencia ausencia de menstruación y suelen realizar actividades físicas en exceso para quemar calorías. Se deben discriminar dos subtipos de Anorexia Nerviosa: Uno es el restrictivo, desciende el peso porque disminuyen progresivamente la ingesta de comida hasta llegar al ayuno, no existen ni atracones ni purgas. Otro tipo es el compulsivo-purgativo, para lograr bajar de peso recurren a purgas.
En la bulimia se presentan episodios de “atracones”, es decir, se ingieren grandes cantidades de comidas a escondidas, sin degustarla, posteriormente sienten mucha culpa por lo ingerido y recurren al vómito autoinducido, también a laxantes, diuréticos y llevan a cabo actividades físicas de manera desmesurada para intentar controlar el peso idealizado.

¿Cuáles con las características psicológicas que se presentan?
Lo que tienen en común es una baja autoestima y autoconfianza, existen sentimientos profundos de tristeza, desolación, soledad, vacío. Se sienten inadecuadas en comparación al resto. En sus relaciones sociales suelen ser agresivas y/o demostrar irritabilidad aunque también se encuentran casos de pacientes que tienen una adecuada vida social

¿Cuáles son los signos de esta enfermedad?
Estas pacientes son emocionalmente inmaduras y dependientes de sus familiares. Se intenta controlar la comida lo cual disfraza la impotencia que sienten frente a sentimientos de frustración, decepciones que no logran controlar. Se ven gordas. Se vuelven obsesivas con su peso, se pesan una y otra vez, luego de una ingesta, luego de la actividad física,  luego de ir al baño antes y después.
Se muestran depresivas, tristes y distantes de sus familiares y amigos. Llevan a cabo rituales, cortan en pequeños trozos los alimentos, controlan las calorías de los productos alimentarios. Toman mucha agua para saciar el hambre.

¿Cómo se producen este tipo de trastornos?
Suele manifestarse durante el despertar de la pubertad, pero también en adultos jóvenes y cada vez es más notoria su emergencia a edades más tempranas.
Se trata de problemas de ansiedad pues detrás de estos patrones anormales de alimentación existe un conflicto emocional de base que no se logra resolver.
Suele comenzar con un “inocente” régimen para adelgazar, luego descubre que su cuerpo no le gusta y empieza a criticarse y comparase negativamente en relación a los demás. Es frecuentes que se trate de familias conflictivas que se caracterizan por ausencia de un diálogo flexible, padres que emiten mensajes que confunden y suelen ser indulgentes con sus hijos. Es común vivencias de abandonos y pérdidas. También influye el contexto socio cultural que promueve el culto por una belleza que sobre estima el cuerpo delgado y joven como sinónimo de éxito personal. Con un cuerpo delgado se busca la aprobación y el reconocimiento del otro.

¿Qué tipo de relación establecen estas pacientes con sus padres?
Se manifiesta una relación especial entre madre e hija,  de dependencia y fuerte apego emocional. La madre paulatinamente va ubicando a la niña como proveedora de gratificaciones personales, constantemente le exige y le plantea distintos tipos de demandas hasta que la niña llega un punto en que siente que nada satisface a la madre, se vuelve complaciente y sometida ante los pedidos de la madre lo cual dificulta las posibilidades para nuevos procesos de identificación necesarios para el desarrollo de la personalidad, para el crecimiento. Por este motivo es muy frecuente que se acentúen los síntomas durante la adolescencia. Se canalizan en el cuerpo los conflictos emocionales.
El padre presenta un déficit en su función, que se puede expresar de distintas formas: pueden ser padres autoritarios, con dificultad para expresar sus emociones y afectos. Padres inmaduros e infantiles, con escasos comportamientos de compromiso y responsabilidad en su función.  

¿Cuál es el tratamiento a seguir?
En principio es necesario llevar adelante una adecuada evaluación para no confundir determinados hábitos de alimentación con alguna patología alimentaria o de otra índole como por ejemplo, híper tiroides, SIDA etc.
El tipo de tratamiento va a depender del momento de evolución de enfermedad, cuanto más temprano se detecte la anomalía existirán más posibilidades de tener un pronóstico alentador.
A veces ocurre que dado que estas pacientes niegan su enfermedad y debido a la precariedad del ambiente familiar que no llega a detectar los signos sino cuando el cuadro de por ejemplo desnutrición es muy evidente, convergen en una situación de gravedad que amerita determinado tipo de tratamiento. Considerando la gravedad de la enfermedad puede requerir de tratamiento ambulatorio, hospital de día y en el caso de que varios aspectos de la salud estén comprometidos se decide una internación. El tratamiento psicológico en estos casos debe incluir terapia individual y familiar. De acuerdo a la gravedad se debe realizar una consulta psiquiatrita para evaluar la necesidad de administración de psicofármacos.
El tratamiento psicológico busca que la paciente paralelamente al tratamiento clínico tome conciencia de la gravedad de la enfermedad. Muchas veces los estados de angustia denotan una personalidad depresiva que puede culminar en intentos de suicidio por la intensa culpa que sufren. Se hace especial hincapié en la conflictiva subjetiva, que está directamente vinculada a la conflictiva edípica. Es importante la participación de la familia para que puedan expresar y demostrar en sesión la patología familiar, se efectúa señalamientos y se indagan modalidades de comunicación defectuosas.

 

Sofía Guaimas Psicóloga